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Ooparts u objetos fuera de época

18 de Mayo del 2018
Ooparts u objetos fuera de época
La arqueología es la ciencia que estudia las civilizaciones antiguas a través de sus utensilios, obras de arte o monumentos. Esta ha avanzado mucho en el siglo XX: uno de los hallazgos más importantes es la tumba de Tutankamón, cuyo descubrimiento en 1922 por Howard Carter (1874-1939) arrojó luces en la historia de Egipto y no solo permitió conseguir el sarcófago del faraón, sino que además se encontraron joyas y utensilios de la época en buen estado. Actualmente estos restos arqueológicos se encuentran en el Museo Egipcio de El Cairo situado en la capital. 

Hasta ahora no parece que haya ningún misterio, pero en Aunque Tú No Lo Creas, no nos quedamos solo con lo aparente. Así que hoy nos centrarmos en los objetos que están fuera de su tiempo y que gracias a la arqueología hemos descubierto, son los llamados Ooparts u objetos fuera de tiempo (Out Of Place Artifact según sus siglas inglés) que encierran un gran misterio y, sobre todo, hacen preguntarnos si la historia es tal y como nos la han contado.
 

Los ooparts en Egipto

   
El primer lugar hacia el que viajaremos en este repaso por los Ooparts más intrigantes del mundo, es a la tierra de los faraones, Egipto. Este país es un vergel de objetos que no concuerdan con la época en la que están tasados porque, generalmente, son demasiado modernos. Pare empezar aquí se pueden encontrar monumentos como la Esfinge de Guiza o la gran pirámide de Keops, cuya complejidad arquitectónica no concuerda con la época en la que se construyeron. La postura de los egiptólogos y los arqueólogos parece no ser muy convincente a la hora de dar respuestas a preguntas tales como de qué manera fueron capaces de elevar los bloques de piedra hasta la altura de 140 metros (la pirámide de Keops alcanza los 146 metros) o de cómo consiguieron pulir esos bloques de granito y transportarlos hasta el lugar donde se erigían las pirámides. La lógica nos dice que para moldear una piedra tan dura como el granito, no sería suficiente con simples martillos y clavos de cobre, sería necesario el uso de materiales más resistentes como el hierro, que no aprendieron a trabajar (supuestamente) hasta siglos después de la edificación de las pirámides. Por eso, el gran paradigma de esta civilización es cómo fueron capaces de levantar esos enormes bloques de toneladas de peso. A esta pregunta ni siquiera los expertos han sabido que explicación darle; las teorías más aceptadas son mediante la construcción de rampas o mediante el uso de poleas. Pero ambas teorías no parecen ser muy convincentes ninguna tiene gran consistencia. Esto sugiere que los egipcios eran tal véz conocedores de una tecnología superior a la que en la actualidad creemos que poseían.

Estos son los Ooparts quizás más famososs, pero son muchos más los casos que podemos encontrar en Egipto, por ejemplo el caso de unas lentes convexas y pulidas datadas en los siglos V y IV a.C. que servían para aumentar los objetos que se veían y, presumiblemente, podrían haber servido para corregir el astigmatismo, de las cuales se desconoce cómo fueron elaboradas, ya que, hasta el siglo XIII no se comenzaron a fabricar lentes de aumento. El descubridor de estas lentes fue Robert Temple y, tanto él como diversos estudios científicos, desconocen cómo fue posible que lograran hacer unas lentes con la tecnología rudimentaria que se les atribuye en esa época.  
 

El mecanismo de Anticitera

Mecanismo de Anticitera

Desde Egipto nos dirigimos a nuestra segunda parada: la isla griega de Anticitera, donde a principios del siglo XIX, unos pescadores encontraron un complejo mecanismo de forma circular con engranajes y cuya utilidad no se ha podido averiguar al cien por cien, llamado Mecanismo de Anticitera. Lo característico de este objeto es que es un complejo mecanismo de relojería compuesto de al menos 30 engranajes de bronce interconectados entre sí. Llama la atención que dichos engranajes estén tallados en la misma hoja de bronce de tan solo 2 mm de grosor, y teniendo en cuenta que se data del siglo I a.C., mucho más. El mecanismo está constituido por dos caras, la frontal y la trasera. En la cara frontal están reflejados los meses egipcios y el calendario zodiacal, y en la parte trasera los meses del calendario Epirótico, a parte de un disco olímpico que se mueve en sentido contrario a las agujas del reloj. 

 Se han hecho muchas especulaciones sobre su función, se piensa que pudo ser un reloj, ya que, el sistema de engranajes es parecido al de los relojes modernos, pero también se ha especulado que pudiera ser una calculadora espacial, para calcular posiciones astronómicas y eclipses de sol y luna, así como las fechas exactas de 6 certámenes griegos (juegos). 

Lo que destaca de este objeto es la precisión con la que los engranajes se desenvolvían y marcaban el tiempo sin apenas error. ¿Cómo lo hicieron? ¿Tal vez tenían unos conocimientos que desconocemos?. En Europa no se crearon mecanismos con tal precisión hasta el siglo XIV, pero en cambio, hace dos milenios los griegos ya elaboraban este tipo de aparatos, para los cuales, a priori, no tenían los conocimientos adecuados.
 

Las esferas de Klerksdorp

Una de las esferas encontradas en Sudáfrica

En nuestra última parada de este apasionante recorrido por algunos Ooparts, nos trasladamos a Sudáfrica, más concretamente a la localidad de Ottosdal.

A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, en minas cercanas a  Ottosdal, los mineros hallaron unas 200 pequeñas esferas de entre 2 y 10 cm de pirita pulida y con líneas que las rodeaban por la parte más ancha de la esfera. De por sí el descubrimiento dejó perplejos a los mineros que las observaron debido a su apariencia artificial, pero lo más extraño de todo es que fueron encontradas en un estrato de tierra perteneciente al precámbrico (2800 millones de años aproximadamente), lo que descuadró a propios y extraños, ya que, en esa época no había forma de vida conocida en la tierra, y mucho menos inteligente.

Geólogos de todo el mundo, en un intento de dar una explicación lógica a dichos objetos alegaron que se habían formado naturalmente, lo que no parece tener mucho peso debido a sus formas y el conjunto de líneas paralelas las componen.

Estos son solo algunos casos de Ooparts, que aparecen por todo el mundo y que nos obligan a cuestionarnos todo aquello que creemos saber sobre nuestra historia. La falta clara de evidencias de que en otras épocas se dispuso de una tecnología más avanzada que la que se cree, hacen que este tipo de elementos caigan en el olvido ante la imposibilidad de darles una explicación lógica. Pero el caso es que aparecen, y están aguardando a que encontremos su lugar en la historia, pese a la negativa de arqueólogos y científicos, que parecen tener muy claro que estos rompecabezas no tienen ningún misterio, ofreciendo siempre su visión más ortodoxa de la historia.

Quizá algún día podamos dar respuesta a estos paradigmas, reescribiendo así los libros de historia, o quizá no, tal vez nunca sepamos qué son, de dónde vienen, o cómo se formaron estos objetos. Solo hay una cosa que sabemos con certeza, y es que el misterio está siempre presente, y con este, la invitación a dudar de todo lo que creemos saber del mundo que nos enseñan.