Las escalofriantes prácticas antivampíricas de la Edad Media

Las escalofriantes prácticas antivampíricas de la Edad Media

26 de Octubre del 2018 - Constanza Pino Chacana
Aunque tú no lo creas, en la Edad Media ni la edad ni el sexo eran impedimentos para ser sospechoso de ser un vampiro. Las comunidades no dudaban en marginar a aquel que tuviera alguna apariencia física extraña, a alguien que practicara brujería o simplemente a alguien que padeciese alguna enfermedad. Todo este pánico producido por lo que podrían llegar a provocar los vampiros en la población llevó a lo que hoy se conoce como “entierros de vampiros”.
Los mitos sobre vampiros han existido desde el inicio de los tiempos y las teorías sobre su origen son infinitas. Algunos dicen que la idea del vampiro nació gracias al folklore eslavo, otros que la figura del ‘resucitado’ se remonta a la Antigua Grecia, o que todo comienza con Lilith en su leyenda como la madre de los vampiros. Sin embargo, lo que sí es seguro es que estos ‘monstruos chupa sangre’, según los científicos, se crearon básicamente gracias al desconocimiento de las personas.

Como bien sabemos, en la antigüedad la medicina era todavía un amplio campo por explorar, lo que suponía que tanto los médicos como la población no tuviesen el conocimiento suficiente sobre las enfermedades, sus síntomas, su cura, y mucho menos su impacto, y esto desembocaba tristemente en que podían diezmar comunidades enteras. La peste, la viruela o la malaria son algunas de las grandes epidemias que mataron a millares de personas alrededor del mundo. El desconcierto y el no tener ninguna explicación alguna sobre qué pasaba, hizo que las personas comenzaran a elucubrar y formular sus propias teorías. El pánico fue tal, que muchas veces los individuos enfermos eran condenados a ser enterrados vivos como medida de protección para los sanos. Cabe señalar que los afectados por la catalepsia compartían el mismo destino. En algunos casos, la gente dentro de su incomprensión desenterraba a los últimos muertos en búsqueda de respuestas y lo que se encontraba era un cuerpo en pleno proceso de descomposición, lo que provocaba que las uñas y los dientes se vieran mucho más grandes de lo normal, y que hasta en ocasiones los cadáveres soltaran un líquido parecido a la sangre por la boca y nariz. Todo esto, junto al poco conocimiento de las comunidades sobre este proceso, llevó el terror a un nivel mucho más allá, creando así entre las leyendas populares la idea de un monstruo que despertaba de entre los muertos y chupaba la sangre de sus víctimas. Y es así como posteriormente comienzan los entierros de vampiros.

Estas prácticas eran rituales antivampíricos para asegurarse de que los muertos no podrían volver a la vida a acechar la integridad de los demás, conteniendo así la enfermedad y el cuerpo. Los acusados de ser vampiros eran enterrados con estacas, cuchillos o espadas clavadas en el pecho o en las piernas, algunas con una hoz rodeándole el cuello o como el ritual más común: con una roca gigante en la boca. La hoz tenía el propósito de cortar la garganta en el caso de que los supuestos vampiros quisieran salir de sus tumbas, y la piedra fue utilizada para que se atragantaran si intentaban volver a respirar. También, en casos más extremos eran quemados y mutilados.
 
Recreación de práctica antivampírica.
Exposición Cuarto Milenio 2015. Por Javiera Vercelotti

 

Desubrimientos de entierros de vampiros 


En el año 2010, en Lazzaretto, Nuovo (Italia), un antropólogo forense italiano llamado Matteo Borrini descubrió una fosa común que data del año 1576 donde se encontraba el cadáver de una mujer a la que denominaron “la mujer vampiro”. El descubrimiento asombró a todos al ver que en la boca de la difunta se encontraba un ladrillo que probablemente fue utilizado para que no siguiera “chupando sangre”.
 
Recreación de la "mujer vampiro".
Exposición Cuarto Milenio 2015. Por Javiera Vercelotti
 
Recreación de la "mujer vampiro".
Exposición Cuarto Milenio 2015. Por Javiera Vercelotti

En 2013 en Gliwice Polonia, país donde más se han encontrado este tipo de inhumaciones, los arqueólogos localizaron cuatro esqueletos decapitados y con sus cabezas entre las piernas en unas tumbas del siglo XVI. 

En 2014, específicamente en el cementerio de Drawsko, fueron halladas seis tumbas donde los esqueletos contaban con hoz en las gargantas o rocas en la boca. Los difuntos encontrados fueron reconocidos como tres mujeres adultas, un hombre adulto, una adolescente y una persona joven con sexo desconocido. También en Polonia, en el mismo año que el caso anterior, se encontró un cadáver en el cual los dientes habían sido quitados, también mantenía una roca en la boca y una estaca clavada en la pierna. 

En el presente mes del año 2018, en Lugnano, Taverina (Italia) se hizo el descubrimiento de un esqueleto correspondiente a un niño o niña de aproximadamente diez años con una gran piedra en la boca. El/La individuo/a se encontraba sepultada en el cementerio de los Bebés (Le Necropoli dei Bambini) creado tras un brote de malaria que acabó con la vida de cientos de infantes en el siglo V. 

Como vemos, los restos de vampiros siguen apareciendo hasta la actualidad, lo que nos da a pensar la cantidad ingente de seres humanos que por causa de la ignorancia y el terror fueron señalados como seres demoniacos y peligrosos. 

Resulta estrepitoso echar una mirada atrás y comprobar que “ser un vampiro” en épocas pasadas era sinónimo de rechazo e indiscutible muerte, y hoy en día las grandes pantallas nos enseñan lo ideal y sexy que resultaría ser uno de ellos.