El supervolcán de Yellowstone

El supervolcán de Yellowstone

20 de Marzo del 2019 - Aarón Calvo Villuendas y Javier Calafat
Aunque Tú No Lo Creas, existe un parque natural en los Estados Unidos que esconde un gran peligro que podría acabar con la mayoría de las especies de seres vivos en la Tierra en un futuro no muy lejano.

Este lugar no es otro que el Parque Natural de Yellowstone, situado al Noroeste de los Estados Unidos, en los estados de Wyoming, Montana y Idaho.  Fue creado en 1872 por el gobierno de los EE.UU. dado el interés geológico y medioambiental que suponen sus cerca de 9.000 km2. Pero… ¿por qué es tan enigmático este parque estadounidense?

Dentro de este parque natural, entre todas sus hectáreas de bosques, lagos, ríos y montañas, se halla uno de los mayores peligros naturales a los que la raza humana se podría enfrentar en un futuro no muy lejano. Esta amenaza a la que nos referimos es el volcán que se encuentra en el interior de este idílico paraje americano: aunque más que un volcán, de lo que se trata es de un supervolcán, término que se comenzó a utilizar a principios del presente siglo.
 

¿Qué diferencia a un volcán de un supervolcán?

 

Se conoce como volcán a toda aquella formación geológica causada por la expulsión de magma proveniente del interior de la corteza terrestre hacia la superficie de la Tierra. Este fenómeno causa en la orografía del planeta una serie de accidentes geográficos, caracterizados en su mayoría por su forma de cono y un cráter en la parte central de los mismos. Los volcanes suelen formarse en los límites de las placas tectónicas, aunque hay algunas excepciones, como las islas de Hawai, que están en lo que se denomina como “puntos calientes” y que son zonas de actividad volcánica que no se ubican en áreas cercanas a las partes limítrofes de las placas tectónicas.

Hasta aquí no podemos destacar ninguna diferencia entre un volcán “normal” y un supervolcán, entonces ¿qué los diferencia?

La principal característica que diferencia a un volcán de un supervolcán es que estos últimos acumulan en su interior una gran cantidad de magma, es decir, durante miles de años, en una determinada región, el magma se va depositando en el interior de la corteza terrestre, generando así una gran tensión en su interior. Tanto magma acumula el supervolcán de Yellowstone que podría llenar hasta 11 veces el cañón del Colorado. Pues bien, la actividad de los supervolcanes conduce a que en un momento dado, toda esta tensión que se ha generado con la acumulación en grandes cantidades de magma, sea expulsada hacia la superficie del planeta, provocando de esta forma una erupción mucho más masiva que la que se produce con los volcanes que no acumulan tantas cantidades de magma en su interior.


 

Geiser de Yellowstone
Géiser de Yellowstone

 

¿Por qué es tan importante el supervolcán de Yellowstone?

 

A diferencia de otros lugares en los que podría haber posibles supervolcanes, o en donde los hay, en el Parque Nacional de Yellowstone se han detectado más de 1500 seísmos en los últimos años, lo cual ha hecho que el Servicio Geológico de EE.UU. (USGS, por sus siglas en inglés), haya mostrado un gran interés en estudiar la zona, ante una posible amenaza de erupción de la caldera de Yellowstone.


A parte de esta gran cantidad de terremotos que se han detectado, -todos ellos de baja o media intensidad- también se está realizando un seguimiento exhaustivo al parque en general, ya que, se ha detectado en los últimos tiempos, una elevación de siete centímetros en el terreno de la cuenca del géiser Norris. Además de este importante cambio, también cabe destacar un hundimiento de tres centímetros (aproximadamente) en la caldera de Yellowstone. Todos estos fenómenos que se están produciendo en el parque natural tienen una estrecha relación con cambios que está sufriendo la cámara magmática del interior del volcán, que pueden ser: una adición de magma, una retirada del mismo o cambios en los gases y en el agua de su interior.
 

¿Qué consecuencias para el planeta podría provocar una erupción?

 

Si el supervolcán de Yellowstone entrase en erupción en la actualidad, podría tener consecuencias catastróficas para la vida humana y, en general, para la mayoría de formas de vida del planeta.

Para empezar, su erupción provocaría terremotos en la falla de San Andrés, una zona de gran actividad sísmica, lo que provocaría numerosos daños materiales a lo largo del continente americano, en su parte cercana a esta falla.

Al tener en su interior una cámara magmática más grande que la de otros volcanes, al erupcionar, la nube de ceniza que sería expulsada de su interior dejaría el cielo nublado, cubriendo por completo Estados Unidos y ocasionando un “invierno nuclear”, el cual alteraría el clima de todo el globo, sumiendo a La Tierra en una era glacial.

También, la ceniza traería serias consecuencias en los aparatos electrónicos ya que los satélites no rebotarían la señales, el ambiente se volvería muy tóxico, complicando la respiración y la agricultura sería imposible de practicar con tan solo 1cm de espesor de cenizas. Además, de la propia erupción saldrían rocas de gran tamaño que, al caer de nuevo a la superficie, causarían importantes daños en las infraestructuras.

Sin agricultura, sin poder salir al aire libre, sin medios de comunicación, los movimientos sísmicos y un cambio climático a nivel mundial, se prevé que la situación para la supervivencia sería crítica; los estudios realizados estiman que la humanidad tendría, a día de hoy, suministros para algo más de 70 días, lo cual indica que de producirse un evento así, las consecuencias serán apocalípticas.
 
Foto de destrucción
 

¿Hay algún plan para evitar este acontecimiento?

 

La NASA está estudiando diferentes alternativas para calmar el aumento de actividad que sufre el supervolcán. Ya hemos visto que una erupción puede ser devastadora para la especie humana, pero dar un paso en falso puede ser aún peor. Por ello, la agencia espacial ha comenzado a investigar maneras de contenerlo. Wilcox, ex miembro del departamento de defensa planetaria afirma que una de las opciones es construir un acueducto por encima de la montaña e inyectar agua fría para reducir la temperatura. El principal inconveniente es que la población no aprobaría esta medida dado que el agua es un recurso escaso en muchas zonas del planeta.

Otra de las alternativas que se barajan es cavar en la cámara de magma y, desde ahí, enfriarla, con el pero del dinero que supondría esa obra y el riesgo que entraña. Puede que este método resulte ser exitoso, pero también hay un alto índice de probabilidad de que fracasase.

Por último, la otra solución que tiene la NASA encima de la mesa es crear una planta geotérmica. Este plan, desde el punto de vista económico es rentable pues generaría mucha energía a bajo coste, el principal problema es que, si algo saliera mal durante la actividad de esa planta, las consecuencias serían desastrosas.

Todas estas medidas son solo planes, sin tener nada en claro y sin contar con el enorme desembolso económico que supondría llevarlas a cabo, ya que, se estima que realizar alguno de estos planes de contingencia costaría en torno a los 4.000 millones de dólares.

Es una situación complicada, en la que cualquier mala elección puede suponer una crisis planetaria y, aunque no se cree que esto suceda todavía, es necesario tener sobre la mesa estas medidas, pues es un hecho que con total probabilidad ocurrirá en el futuro. Se trata de un acontecimiento que podría poner en juego nuestra existencia tal y como la conocemos, pese a que no seamos conscientes de ello...