El crimen de la calle Fuencarral

El crimen de la calle Fuencarral

30 de Marzo del 2018 - Irene Llamas Piña
¿Quién no ha oído hablar nunca de la calle Fuencarral? Esta calle se encuentra situada entre los barrios de Chueca y Malasaña (Madrid). Acogiendo el estilo alternativo de las tiendas y su enfoque juvenil de las distintas tribus urbanas que habitan la ciudad.
Aunque tú no lo creas, hace un par de siglos ocurrió uno de los asesinatos que marcaron a la sociedad y prensa española. Para contarte qué ocurrió tenemos que retroceder hasta el año 1888, al piso segundo izquierda del número 109 de la calle anteriormente mencionada. Actualmente, el entonces número 109 se corresponde con el 95, el que hace esquina con la calle Divino Pastor.
 
La mañana del 2 de julio de 1888 los vecinos alarmados por el olor a petróleo y a carne quemada que desprendía el piso deciden llamar a los bomberos. Estos para su sorpresa encuentran a la dueña, Luciana Borcio de 50 años, tendida en el suelo sin vida, con signos de apuñalamiento. Y en la habitación contigua encuentran a la criada, Higinia Balaguer, y a la mascota, un bulldog francés, desmayados a causa de la inhalación de monóxido de carbono.
 
Representación de la escena del crimen. Imagen tomada de Criminalia.

Al despertarla Higinia Balaguer es interrogada poniéndola como principal sospechosa del crimen ya que su primera declaración no encajaba con la investigación.

Ella decía que lo único que recordaba era que la dueña de la casa había pasado la noche con un hombre y que le había dicho que se podía marchar a su habitación, además Higinia pensaba que el autor del crimen había sido el hijo de Luciana Borcio, José Vázquez-Varela, conocido con el apodo de “El Pollo Varela” (al ser un joven con una vida altiva), que supuestamente se hallaba en la Cárcel Modelo la noche anterior al crimen por haber robado una capa.
 
Retrato de Varela, alias “El Pollo Varela”.
Tomada de Criminalia.

En el testimonio de Higinia acusa a “El Pollo Varela” de haber asesinado a su propia madre, y de amenazar y sobornar a la criada para que se llevase a cabo el plan. Pero las acusaciones de la criada son dubitativas y esto hace que su ambiente cercano sea también investigado, llegando a convertir a su amiga Dolores Ávila en presunta colaboradora.

El juicio se comienza el 26 de marzo de 1889. El abogado de la defensa era el expresidente de la Primera República española, Nicolás Salmerón.
 
Retrato de Higinia Balaguer. Tomada de Criminalia.
 

Pero, ¿Quién asesinó a Luciana?

En las siguientes rondas, Higinia afirma haber querido robar a su dueña desde el instante en que la contrató. Tras finalizar las rondas Higinia Balaguer confiesa haber matado a la dueña de la casa con un cuchillo, debido a que sin querer rompió un jarrón y Luciana con el malhumor que tenía se enfadó con ella. Higinia al sentirse ofuscada por la reprimenda la acabó asesinando.

Consecutivamente, el jurado establece una conexión entre José Millán Astray (director de la Cárcel Modelo en la que José Varela se hallaba preso), quien sería el fundador de la Legión Española, y Varela resultando ser amigos, incluso se afirmaba que “El Pollo Varela” entraba y salía de la cárcel cuando quería.

En declaraciones posteriores, se establece un vínculo de amistad entre Higinia y Varela, y que Higinia pudo haber recibido ayuda de personas para cometer el asesinato.
El 25 de mayo es cuando el tribunal declara su fallo. Condenan y procesan a la criada Higinia Balaguer, por delito de robo y homicidio, a la pena de muerte, y a su amiga, Dolóres Ávila, como cómplice, se le procesa una pena de dieciocho años de prisión. Resultando absueltos Varela y José Millán.

El 19 de junio de 1890, Higinia es ejecuta a garrote vil. Cerca de unas veinte mil personas asisten al acto. Las últimas palabras de Higinia fueron: “!Dolores, catorce mil duros!”, cuya interpretación sigue sin estar resuelta.

 
Retrato de Dolores Ávila alias Lola la Billetera.
Tomada de Criminalia.

Esta sentencia dio a pensar que fue la venganza burguesa contra una sirvienta, que no llegaron a esclarecer del todo los hechos, y que Valera se libró de la condena.
La historia fue tratada por medios como El Liberal de Madrid y otros diarios de la época ya que narra un thriller real. El asesinato de Luciana Borcio fue muy comentado en los cafés, hubo bandos a favor de Higinia y otros, de Varela.

También el novelista Benito Perez Galdós escribió en 1923 la novela “El crimen de la calle Fuencarral”, narrando los hechos acontecidos de este asesinato. Así mismo, se han hecho películas basadas en esta historia como la de “El crimen de la calle de los Bordadores”, de Edgar Neville en 1946 y una adaptación para la televisión llamada “El crimen de la calle Fuencarral”, dirigida por Angelino Fons en 1985.