Chiloé, la magia del sur

Chiloé, la magia del sur

18 de Febrero del 2020 - J. Vercelotti Grez
Aunque Tú No Lo Creas, al sur del mundo existe un archipiélago nada convencional, pertenece a la región de los Lagos (Chile) y destaca por sus penetrantes parajes verdes, de frescura y espesura vegetal, rodeado de agua, como flotando en su singularidad. Con casas arcoíris de palafitos, iglesias de madera y aguas que más allá de su apacible apariencia esconden misticismo y, mucha, mucha magia. Tierras que no se abrieron al resto del continente hasta mediados del siglo XIX, por lo que fueron el fruto de un hermetismo que dio lugar a una cultura única, una mezcla entre antiguas etnias como la Huilliche o la Chono con la española. Un territorio cargado de misterios ancestrales, brujería y, según cuentan, hogueras a la antigua usanza donde la tradición se vuelve protagonista para que los misterios, mitos y leyendas pasen de generación en generación, así es Chiloé.
Pero, ¿cómo se asienta tanta magia en Chiloé? Lo cierto es que al igual que en la mayoría de culturas ancestrales, los mitos y leyendas de este lugar surgieron para dar explicación a aquellas situaciones que sus habitantes no eran capaces de comprender. Comenzando por la propia geografía del archipiélago que, si nos adentramos en la mitología, veremos que sucede a partir de las batallas entre Tenten-Vilú y CaiCai-Vilú (seres con forma de imponentes serpientes que reencarnaban al espíritu de los hijos de los dioses más poderosos. Una con la capacidad de dominar la tierra y los volcanes, y la otra el mar). Pero esto es solo el fino hilo del que tirar para encontrarse con todo el encanto místico de Chiloé…

 

“Chiloé nace místico, se desarrolla místico y seguirá siendo místico siempre”

Bastián Chamia, un chilote de 30 años, profesor de Historia y Geografía, ha accedido amablemente a contarnos su experiencia como habitante de las tierras del archipiélago. Para empezar, el propio Bastián se autodefine como una persona escéptica, sin embargo, asegura que no puede “hacerse el loco” y no creer en ciertas situaciones que ha presenciado, sobre todo una que le ocurrió casi en primera persona.

Todo empezó cuando su hermana menor, de iniciales L.A.C.CH comenzó a experimentar un problema en ambas piernas. Bastián relata como una misteriosa patología, de un momento a otro, se apoderó de las piernas de la niña produciéndole una extraña deformidad que colocaba sus dos pies hacia dentro, de manera casi horizontal. Por aquel entonces la madre de la menor, según Bastián, acudió con la niña a diversos especialistas, médicos y kinesiólogos para intentar dar una explicación y pronta solución a lo que estaban viviendo. Pero ninguno daba crédito ni mucho menos una solución o respuesta. Claramente se trataba de algo muy alejado de los patrones de la convencionalidad. Una vez agotados todos los recursos, la madre de Bastián se puso en contacto con un conocido de la familia: “Don Guillermo”. Este señor, de avanzada edad, pertenecía a la isla vecina de Lemuy y ya había realizado con anterioridad otro tipo de sanaciones a patologías “desconocidas”. Así fue como tras examinar a la niña, Don Guillermo le aseguró a la familia que lo que L.A.C.CH estaba experimentando se trataba nada menos que de una oscura brujería que alguien habría realizado contra la madre, pero al ser ella mucho más fuerte que su hija, los efectos “rebotaron” afectando a la menor. Bastián asegura que este tema supuso un asunto familiar muy importante, por lo que no sería justo rebajarlo a la categoría de un simple rumor sin testigos. 

Finalmente, confiesa Bastián, fue necesario recurrir a técnicas “pachamamísticas ligadas a los ancestros, junto con hierbas medicinales”. Y asegura que, en menos de una semana, la niña volvió a caminar y ponerse de pie sin ningún tipo de problema. Bastián, profundamente convencido, afirma que “el poder de los brujos todo lo puede”. Y es que la figura del “brujo” en Chiloé es un concepto muy arraigado incluso todavía hoy en día. Sabemos que su origen se encuentra, como también lo fue en Europa, en la atribución de poderes mágicos a personas poseedoras de exquisitos y elevados conocimientos en medicina naturalista. Así como también, en el caso de Chiloé, a quienes realizaban prácticas de la tradición mapuche como la Machi o los Calcus. Técnicas que alcanzarían su connotación negativa tras la llegada de los conquistadores españoles, quienes llevaron consigo el catolicismo y con ello la creencia de que todo lo que no fuese católico sería “diabólico” y fuertemente condenado. Así fue como Chonos, Cuncos y Huilliches (pueblos nativos) se vieron obligados a ocultar y practicar sus conocimientos únicamente en reuniones furtivas, puestos en las sombras de una nueva sociedad cristiana.

Pero este no es ni de lejos el único contacto de la familia Chamia con esta aura de situaciones inexplicables que ronda por la isla. Así como el resto de habitantes de Chiloé, son conocedores de las múltiples leyendas populares que de antaño han sido protagonistas en numerosos hogares chilotes. Bastián nos ha contado también la historia que su tío Dagoberto Silva guarda para sí como un “recuerdo constante en su mente” y que asegura “jamás ha vuelto a ver algo similar”: según cuenta, en una de sus andanzas como pescador pudo ver al “Caleuche” con sus propios ojos.

Llegados a este punto, estaréis preguntándoos si el Caleuche se trata de alguna criatura submarina prehistórica o algo similar. Pero lo cierto es que se trata de algo bastante más fantasmal. Según la leyenda chilota, el Caleuche es un barco fantasma reconocible por su extravagancia y ostentosa luz que despierta de inmediato la atención de quien lo consiga ver. Cuentan, que también se puede distinguir una estrafalaria música propia de una fiesta muy particular, así como también el ruido de cadenas. La tradición manda que este barco es el responsable de aquellos pescadores que nunca regresan a casa. Si esto ocurría, se decía que era porque “el alma se la había llevado el caleuche”, nos cuenta Bastián. 

Actualmente, hay quienes relacionan esta leyenda con el fenómeno de “OSNIS” (objetos sumergibles no identificados) el símil acuático, y menos conocido, de “OVNIS”. Existen diversas teorías que intentan dar una explicación a este hecho tan popular en Chiloé, y a pesar de ser variopintos, todos acuerdan que se trata de una nave capaz de aparecer o desaparecer en el mar en mitad de la noche, y que presenciarlo podría ser bastante peligroso…
 
Isla Aucar, Quemchi, Chiloé. Cortesía de Bastián Chamia

Así como el Caleuche supuso una explicación a los cuerpos de pescadores desaparecidos en altamar, son diversas las explicaciones de todo tipo de acontecimientos que dieron vida a los mitos y leyendas de Chiloé. Bastián nos cuenta cómo, antiguamente, podía encontrarse en algunos sectores de la isla una sociedad tan altamente hermética y ensimismada que no era tan ajeno encontrarse con casos de incesto, a los que procedía, como es de esperar, un recién nacido. O también, incautas jovencitas que se quedaban embarazadas en algún encuentro causal descuidado. En ambos casos, el origen del bebé debía ser ocultado a como diese lugar, por lo que llegaba la figura de “El Trauco” para dar solución a esta necesidad. 

Con las características propias de un íncubo (demonio que mantiene relaciones sexuales con féminas durmientes), el Trauco es una de las criaturas chilotas más famosas. Posee un aspecto de horrendas facciones, de estatura baja y piernas de muñones. Se pasea por los bosques acompañado por un bastón tan deforme como él. Y, a pesar de su fealdad, seduce a las mujeres con su aliento, haciéndolas ver en él un apuesto hombre. De esta manera las acecha y, si sus familias no hacen algo para evitarlo, las embaraza sin que puedan hacer nada por impedirlo. El origen de su figura es incierto, aunque se cree que podría ser el hijo bastardo de la serpiente Caicai, y que habría nacido como fruto de su rabia. El Trauco vive en los troncos huecos de los árboles y se alimenta de los frutos de la planta “quilineja”. Por lo que, si se es mujer y se anda sola por los bosques, más vale ser precavida…

En estas tierras también puedes verte engatusado por la Pincoya, una criatura de aspecto de mujer que baila semidesnuda cubierta de algas y es capaz de vaticinar a los pescadores la abundancia o escasez de las próximas pescas; puedes cruzarte con una “voladora”; ver a la llorona; o quizá toparte con un “Coo” en mitad de la noche. Lo cierto es que la cantidad de criaturas y seres mágicos de la isla es tan extensa que podríamos escribir durante horas y horas sobre todas ellas y sus apabullantes orígenes.

Hoy por hoy, la mayoría de todas estas historias son consideradas por los propios chilotes como simples “cuentos”, pero hasta hace algunas escasas décadas suponían una fuerte verdad que condicionaba los hábitos y costumbres populares de la isla. 

Bastián confiesa que a él, personalmente, no le ha pasado nada relacionado con el esoterismo de la isla, pero sí relata haberse visto afectado alguna vez por rasguños sin explicación al despertarse por la mañana. “A veces suceden cosas que no tienen explicación”, señala.

Puede que en pleno siglo XXI donde el Internet, las comunicaciones y el consumismo voraz lo abarcan todo, poco espacio quede para lo mágico, para lo intangible y lo espiritual. Pero los habitantes de Chiloé lo llevan en el ADN, ellos siempre sabrán dónde acudir si algo inusitado los atañe… 

Chiloé es uno de esos lugares que se deben visitar por lo menos una vez en la vida, sobre todo para aquellos amantes del misterio, pues como nos refuerza Bastián “Chiloé nace místico, se desarrolla místico y seguirá siendo místico siempre”.
 

Si quieres echar un vistazo rápido al resto de leyendas chilotas, te dejamos este enlace a un blog que recopila algunas de ellas.

http://leyendaschilotas.blogspot.com