Hipersensibilidad electromagnética, una enfermedad desconocida

Hipersensibilidad electromagnética, una enfermedad desconocida

29 de Enero del 2020 - Aarón Calvo Villuendas y Javier Calafat
Aunque tú no lo creas, existen personas que no pueden estar expuestas a los campos electromagnéticos de los aparatos electrónicos, pues esto les produce una serie de curiosos malestares. Se trata de la hipersensibilidad electromagnética y quienes la padecen no pueden vivir en la sociedad actual.

¿Qué es la hipersensibilidad electromágnetica?

La hipersensibilidad electromagnética o, “EHS” por sus siglas en inglés, es una enfermedad recientemente aparecida, que se da sobre todo en núcleos urbanos. Posee un amplio espectro de sintomatologías, desde dolencias cutáneas, cefaleas y problemas en el tránsito intestinal hasta epilepsia, apnea o fibromialgias (dolores musculares continuados)… Es una enfermedad idiopática, es decir, no tiene una causa clara de su aparición, de ahí que algunos profesionales de la salud consideren que es una enfermedad psicosomática.

Dicha enfermedad ya está siendo tema de estudio en la OMS, que en 1996 creó el proyecto CEM para las investigaciones de los campos electromagnéticos. Hablamos de que las frecuencias de baja, media y alta intensidad pueden ser un problema para la salud pública, que, según la OMS, puede estar ligado a cánceres y tumores. Esta enfermedad está fuertemente relacionada con la Sensibilidad Química Múltiple, que tiene un cuadro sintomático muy parecido al de la Hipersensibilidad electromagnética pero se caracteriza por la imposibilidad de manipular, tocar u oler productos químicos tales como  pueda ser un folleto o una camiseta con poliéster. 

En Estados Unidos, un país con más de 300 millones de habitantes, con una sociedad muy tecnológica, existen grupos de personas que no pueden vivir como el resto debido a que sufren la hipersensibilidad electromagnética,  lo cual es un grave problema, porque obliga a quienes la padecen a llevar una vida completamente distinta y aislada de cualquier núcleo urbano y libre de aparatos tecnológicos. En este país, aproximadamente el 5% de la población (casi 15 millones de habitantes) cree sufrir dicha patología, lo que supone una cifra muy abultada.
 

 

“Green Bank”, un oasis dentro del desierto

Aquellas personas que sufren la hipersensibilidad electromagnética se ven obligadas a cambiar drásticamente su modo de vida, a aislarse de la sociedad.

Un claro ejemplo lo podemos encontrar en el mismo Estados Unidos, concretamente en la ciudad de Green Bank, situada en West Virginia. En este enclave, de unos 33.000 kilómetros cuadrados, se emplazan unos radiotelescopios que necesitan un entorno libre de interferencias para funcionar con normalidad, principalmente para recoger señales provenientes del espacio exterior. Debido a ello, en ese lugar no están permitidas las redes móviles  y Wi-Fi. Estos factores son claves para que en esa zona se haya desarrollado en los últimos años una comunidad de personas que padecen la hipersensibilidad electromagnética.

 Por esta razón, con algo menos de 200 habitantes, Green Bank es en la actualidad el lugar idóneo para la vida de las personas que sufren esta patología. En esta ciudad “silenciosa” -como la llaman algunos- los habitantes carecen de tecnología y de electrodomésticos y, solo mediante el gas pueden utilizar lámparas para iluminar el interior de las viviendas y dotarlas de calor en épocas de bajas temperaturas.
 

La hipersensibilidad electromagnética en España

Aquí en nuestro país, la situación de los afectados por el EHS, es muy compleja. Las personas que lo sufren se ven obligadas a cambiar su modo de vida radicalmente y a vivir en espacios aislados y libres de antenas de telefonía y redes Wi-Fi.

Para mejorar la calidad de vida de todos los afectados, surgió la Fundación Alborada, que trabaja en la investigación de patologías y enfermedades medioambientales y trata de ayudar a las personas mediante la observación de su entorno y la “limpieza” de emisiones nocivas para las mismas, así como el facilitamiento de tratamientos para reducir el nivel de daño, como vacunas y vitaminas.
 

Problemas legales y el mundo que estamos creando

Debido a que la hipersensibilidad electromagnética está considerada como patología, y no oficialmente como enfermedad (aunque muchos la traten como tal), las personas que se ven afectadas tienen grandes problemas, aparte de los ya comentados, a la hora de recibir ayudas del Estado por incapacidad laboral -principalmente-, ya que, un afectado por esta patología no puede desarrollar su actividad laboral correctamente, sobre todo si se trata de ambientes cerrados, tales como oficinas o tiendas. Los que sufren este tipo de inconvenientes piden más visibilidad y una mayor ayuda para poder llevar una vida más fácil y sin tanto sufrimiento.

En los últimos tiempos, con el alza de las nuevas tecnologías y los grandes avances en numerosos campos, es frecuente ver noticias sobre nuevas enfermedades, nuevas dolencias o el agravamiento de otras enfermedades ya existentes, como las de carácter respiratorio en núcleos urbanos provocadas por la gran contaminación que allí se produce. Esto nos conduce a plantearnos nuevas medidas para que la calidad de vida de las personas mejore, ya que parece que conforme la tecnología avanza, la calidad de vida en muchos lugares se ve algo mermada.

Pero también nos surgen numerosas dudas respecto a la poca visibilidad que se le da a este tipo de patologías o enfermedades. ¿Por qué no se consideran enfermedades? ¿Por qué se le da tan poca visibilidad? ¿Por qué en muchas ocasiones a los afectados no se les toma en serio? ¿Por qué se les ataca diciendo que están mintiendo, cuando los síntomas que padecen se pueden comprobar? Muchas preguntas nos surgen con este tema y, quizá, la respuesta esté en los gobiernos o en las grandes empresas que, tal vez, no quieran reconocer que estamos rodeados de aparatos nocivos para nuestra salud...