Fantosmia, ¿u olores del más allá?

Fantosmia, ¿u olores del más allá?

05 de Marzo del 2019 - Javiera Vercelotti Grez
Es más que probable que todos hayan escuchado alguna vez que si te encuentras solo y, de repente y sin razón alguna, empieza a oler muy bien, o muy mal, alguna presencia sobrenatural esté tratando de comunicarse con ustedes. Aunque Tú No Lo Creas, son cientos de personas las que afirman haber estado realizando una actividad cotidiana cuando de pronto se han visto abrumadas por la presencia de un olor cuya procedencia no han sido capaces de explicar.
La presencia de olores sin origen material es en algunos casos agradable, con olores como flores o perfumes. En otras ocasiones puede resultar una experiencia cálida, con olores concretos que resultan familiares y evocan el recuerdo de una persona cercana que ha fallecido. Y a veces, muy desagradable y perturbadora con esencias a alimentos descompuestos o podridos.

Recuerda Samuel, de 58 años, que días posteriores al fallecimiento de su padre, un repentino olor a tostadas con mantequilla inundaba todo el departamento sin ninguna razón aparente. Nadie estaba preparando tostadas con mantequilla. Lo curioso, comenta Samuel, es que “mi padre solía tostar pan y echarle mantequilla, lo dejaba en la panera para que quien pasase por la cocina tomase una si quería”.

Sin embargo, no todos los testimonios sobre olores inesperados son tan agradables como el de Samuel. Olores extraños que evocan malos presagios son los protagonistas de muchos otros casos. “Según entrabas por el salón o mi habitación, el olor a metal oxidado era insoportable”, nos cuenta Susana, de 32 años. “No tenía ni siquiera sillas de metal o algo que pudiese estar oxidándose para que saliese ese olor”, sin embargo, recuerda, “coincidió justamente con un momento diferente en mi vida, no me había pasado nada, pero estaba muy deprimida. No sé, como que no tenía ganas de hacer nada. No tenía ganas de ir al trabajo, no tenía ganas de cocinar, no tenía energías para nada. Y yo lo relaciono totalmente, estoy segura de que algo tiene que ver”. De un día para otro, dejó de sentir aquel olor que asegura que le revolvía el estómago.

A pesar de que no dudamos de los testimonios de las personas que afirman haber experimentado estas experiencias olfativas, es preciso mencionar que una amplia parte de ellas no ha tenido más testigos que a sí mismas durante las experiencias. Es decir, nadie más se encontraba presente durante los momentos en que sentían los olores.

¿Qué porcentaje de factor psicológico o sugestión está presente en estas experiencias? ¿Existe alguna enfermedad o trastorno que pueda estar detrás? ¿Es sensato pensar en que se trate de fenómenos paranormales?

 


Existe un trastorno llamado fantosmia, también conocido como el trastorno de los “olores fantasma” que produce alucinaciones olfativas. Desafortunadamente, son alucinaciones nada agradables que evocan olores bastante incómodos. Por ejemplo, olores a humo, huevo podrido, alimentos descompuestos, metales oxidados, entre muchísimos otros.

Si bien es cierto, aun no se ha logrado identificar con exactitud el origen de la fantosmia, pero se presume que las causas podrían encontrarse en un mal funcionamiento cerebral al procesar estímulos olfativos. También se apunta a que podría estar relacionado con factores como el envejecimiento, alteraciones hormonales, el tabaco, problemas dentales, lesiones en la cabeza, la contaminación, entre muchos otros.

Actualmente, trastornos olfativos como la fantosmia se suelen asociar con el inicio de enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer, resultando hasta el momento un indicador de gran interés para la comunidad médica.

Pero la fantosmia no es el único trastorno olfativo capaz de distorsionar la realidad. La parosmia o disosmia (interpretación errónea de un olor agradable percibido como desagradable) y la cacosmia (percepción de un olor desagradable ocasionado en el propio organismo sin que se advierta en el ambiente) también son patologías a tener en cuenta.

A pesar de que las patologías rinosinusales de tipo infeccioso o inflamatorio son en la mayoría de casos reversibles, cualquier enfermedad o deterioro de nuestro salud (entendida como física y mental), incide en la vida de quienes lo padecen de un modo potencialmente peligroso. Llegando a producirles ansiedad, depresión e inapetencia a la hora de comer (con pérdidas patológicas de peso). Además, en algunas ocasiones, el paciente llega a sufrir conductas obsesivas con la higiene para intentar paliar el supuesto olor inaguantable. Y también, la disminución de sus relaciones sociales por miedo al rechazo debido a su supuesto olor.

Sin embargo y aunque la ciencia pueda dar explicaciones sobre estos trastornos olfativos -aunque no exactamente de su origen- lo cierto es que parecen no convencer a todo el mundo. Hay quienes ven una “evidente” conexión entre las esencias repentinas y el mundo de lo paranormal. Para ellos, este fenómeno es conocido como Clariesencia u Osmogénesis.

La Clariesencia u Osmogénesis, consiste en la forma en la que presencias angelicales o demoníacas son capaces de ponerse en contacto con nosotros y recurrir a nuestro sentido del olfato para llamar nuestra atención. En la mayoría de casos, se consideran estas apelaciones como formas de transmitir un mensaje importante que debe ser atendido por nosotros. Mensajes cuyos olores estarán condicionados por su contenido (negativo o positivo).

Es por ello que dentro de la Clariesencia se diferencian dos grandes grupos de esencias, las positivas y las negativas. Dentro de las positivas se encuentran aquellos aromas florales o de la vida cotidiana (como sucedió en el caso de Samuel con las tostadas), y se presume que el propósito de estos mensajes es el deseo del difunto por ser recordado.

Por otro lado, y con intenciones muy diferentes, los olores negativos son capaces de incordiar y volverse insoportables. Los aromas de este tipo son para los creyentes de la Clariesencia un claro indicio de una presencia maligna o negativa en el lugar. Quizás, el olor más típico y característico con el que se identifica a un demonio es el azufre, aunque también muchos afirman que los olores a podrido -sin razón física- tienen el mismo origen demoníaco.

Algunos investigadores del tema, teniendo en cuenta los estudios científicos que hay al respecto, han especulado que efectivamente y como los médicos apuntan, los aromas que los pacientes perciben son fruto de alucinaciones. Pero indican que dichas distorsiones de la realidad son producto directo de los espíritus que manipulan los receptores olfativos de cada persona para conseguir remitir sus mensajes.

A continuación, algunos aromas cuyos mensajes han sido identificados de un modo general por la comunidad del mundo paranormal:
 
  • Mar: próximos viajes y eventos. Sinónimo de bienestar.
  • Humedad: posible futura enfermedad.
  • Canela: futura paz y armonía.
  • Azufre: presencias negativas (demoníacas).
  • Tierra: economía próspera.
  • Animal muerto: presencias negativas.
  • Tabaco: alguna persona cercana necesita ayuda.
  • Alcohol: necesita una limpieza o curación espiritual.

Una vez más, ciencia y misterio van de la mano para complementarse y alcanzar los puntos más recónditos a los que uno de los dos no es capaz de llegar. Habrá quienes prefieran seguir la línea científica y encuentren un total esclarecimiento en los argumentos médicos, y otros que serán incapaces de amoldarse a ninguna de las explicaciones racionales que ofrecen. Por ejemplo, personas que no presentan ninguna circunstancia que se pueda ajustar a las múltiples y diversas posibles causas que plantea la medicina sobre estos trastornos, y que de un día para otro dejan de padecerlos. Habiendo traído consigo presagios de hechos nada favorecedores o por el contrario, buenos augurios.

Cada quien decidirá a qué atenerse según sus propias vivencias.