¿Es el ser humano más letal que la radiación?

¿Es el ser humano más letal que la radiación?

13 de Abril del 2018 - Alberto Louro Rosciano
Desde sus inicios, la humanidad ha estado rodeada de diversas tragedias que la han diezmado, o incluso en ocasiones han dejado desoladas y deshabitadas ciertas zonas. Catástrofes como las guerras, las pandemias o accidentes nucleares han sido, sin duda las principales causas de ello.
En este artículo, desde Aunque tú no lo creas, vamos a intentar introducirnos en los mencionados desastres nucleares y si hablamos de esto, no podemos evitar que en nuestra mente aparezcan dos lugares: Chernóbil y Fukushima.
 
Restos del Parque de atracciones de Pripyat, el cual no llegó a inaugurarse debido a la tragedia

Para refrescarnos un poco viajaremos al frío este de Europa, a lo que hoy conocemos como Ucrania. Este hecho, que sin duda ha sido el más icónico de los desastres nucleares nos sitúa en Pripyat (Chernóbil), perteneciente a la antigua Unión Soviética.

Los hechos ocurridos en la central nuclear de Chernóbil nos muestran un sobrecalentamiento del núcleo del reactor, lo que provocó una explosión. Para hacernos una idea, se liberaron una serie de materias radioactivas estimadas en casi 500 veces más que las liberadas por una bomba atómica.

Por su parte, si viajamos desde la fría estepa europea hasta la Tierra del Sol Naciente, nos vamos a centrar en otro hecho de gran relevancia, estaremos hablando del accidente de Fukushima. Esta tragedia ocurrió en Japón el pasado año 2011, donde un terremoto de magnitud 9 provocó un tsunami que azotó la central, que carecía de muros de contención. Haciendo que se perdiera todo control sobre los reactores, y sucediendo a esto una serie de explosiones.
Ciertamente, en alguna ocasion, habremos oido o leido algo sobre el desastre humano que tragedias como estas supusieron. Pero como siempre, desde Aunque tú no lo creas, buscamos un enfoque diferente, una vuelta más. Por eso en esta ocasión nos vamos a centrar en los daños naturales y lo que supuso para la evolución de la fauna local.

La realidad de estas zonas queda plasmada a través de instrumentos de índole científica como es el caso de los contadores geiger, los cuales nos marcan la radioactividad que se da en una zona inmediata. Especialistas o intrépidos turistas que se acercan a lugares como Fukushima o Prypiat, nos muestran por medio de este tipo de medidores la inviabilidad del hábitat humano, principalmente en la conocida como zona de alineación (la más próxima al desastre).
 
Miembros de la IAEA (Organismo Internacional de Energía Atómica, perteneciente a la Onu) en Fukushima.

Entonces, partiendo de lo comentado, podemos plantearnos o proyectar en nuestra imaginación unas zonas muertas, abandonadas y desiertas, pero partiendo de lo visto durante los últimos años parece ser que estábamos muy equivocados. Con esto no hablamos de grandes poblaciones o ciudades, sino todo lo contrario, un ecosistema nuevo  sin la presencia del mayor depredador del planeta: el ser humano.

¿Qué podemos plantear con esta idea? En primer lugar debemos saber que la naturaleza está creciendo en estas zonas, y existe un desarrollo comprobado de animales y plantas en áreas con una radiación muy alta. Por otro lado, existe un problema evidente: este crecimiento va ligado al entorno, por ello aumenta el número de fauna y flora, pero en unas condiciones muy peligrosas.

Esto supone una sublime etapa en lo que al número de animales se refiere. Sin embargo, otro aspecto es su estado. Si comenzamos hablando de los herbívoros como los jabalíes o los ciervos, debemos saber que éstos se alimentan de lo que el suelo les da, siendo este el punto en donde más radiación se concentra. Por otro lado, carnívoros y carroñeros, como los lobos, se alimentan de animales cargados de radiación, por ello es imposible pensar que estos animales puedan estar plenamente sanos. Este aumento de animales queda reflejado a través de importantes fuentes como la prestigiosa revista científica Current Biology.

Quizás algo que debemos resaltar es que asombrosamente en algunas zonas se supera la cuantía de animales de algunas reservas naturales, principalmente cuando hablamos de lobos, ciervos y osos.

Desde Aunque tú no lo creas no queremos imponer teorías, simplemente proponemos ideas para que cada uno juegue con ellas con sus propios pensamientos.  Sin embargo, no podemos evitar dudar del mito que se propaga sobre las teorías que plantean superanimales o bien monstruosas mutaciones. Por lo que, quitando algunos casos puntuales de malformaciones por radiación, la realidad se acerca más al pensamiento de que existe una abundante fauna y flora atrofiada, principalmente movida por los altos niveles de elementos como el cesio-137.
 
Máscaras de gas en uno de los edificos abandonados de Chernóbil.

Las conclusiones que vamos sacando de estos aspectos son bastante asombrosas, ya que parece ser que la presencia del ser humano, así como su vida cotidiana, la economía, o la industria, es más letal para la fauna y la flora que las tragedias nucleares.

Por ello frases como la de "El hombre es un lobo para el hombre" aparece ahora más ligada a que el hombre es un depredador perfecto, pero no solo para sí mismo. También para su entorno. Esto no es algo nuevo, parece evidente que el ser humano es el primer eslabón de toda cadena alimentaria, apareciendo como un sujeto alfa.

Teniendo en cuenta que muy recientemente ha fallecido el último rinoceronte blanco, poniendo así fin a otra especie, debemos hablar de lógica. Y es que la naturaleza no solo sobreviviría a la desaparición del ser humano, sino que se abriría paso en todo su apogeo, evolucionando así hacia destinos totalmente inimaginables.

Por ello, como cada artículo, quiero cerrarlo con una pregunta que quizás no tenga respuestas, simplemente debates o teorías, en ocasiones utópicas. Si el ser humano es el máximo responsable de su entorno, ¿cómo se plantea el futuro del planeta?.