Conspiraciones, mentiras y redes sociales

Conspiraciones, mentiras y redes sociales

08 de Junio del 2018 - Alberto Louro Rosciano
Falsas teorías, ideas sin contrastar y ataques a personas o grupos son el día a día en la red, principalmente con el objetivo de ensalzar o desprestigiar a terceros.
Si ahora mismo comenzamos disertando sobre la posible relación del 11 de Septiembre con la CIA, el proyecto MK-Ultra o el caso Roswell estaremos haciendo referencia al concepto de conspiración. Esto lo podemos definir como la creación de una idea o pensamiento que no siempre estará constatado y por lo tanto podría no ser verídico. Por norma general suele tener unos objetivos de diversas índoles, como influir en diversas áreas políticas, sociales, económicas o ideológicas., en unas ocasiones de forma positiva y en otras, de manera negativa.

Si miramos hacia atrás en la historia, Aunque Tú No Lo Creas, podemos observar como esto no es algo nuevo. Sin ir más lejos la masonería siempre fue señalada como el epicentro de la conspiración durante el siglo XIX. Se suponía, que al igual que otras grandes confabulaciones, detrás de ello siempre aparecían personalidades de gran importancia así como detractores que querían hacerla desaparecer, tal vez por el poder que poseían.  Uno de estos perseguidores fue Francisco Franco, quien creía que toda la izquierda comunista existente en Europa eran meras marionetas movidas por parte de la conspiración masónica.
 
La escuadra y el compás representa el símbolo más representativo de la masonería
 
El hecho de que existiera ese respeto y ese miedo por parte de las personas o grupos más poderosos del mundo, nos puede dar una de las claves de lo que buscamos, el poder que una simple idea puede llegar a tener.

Si esto lo planteamos en el mundo actual, debemos centrarnos en el concepto de mundo virtual y redes sociales, lo cual goza de un poder de influencia tan importante, que permite que personas quizás no tan poderosas difundan sus ideas a un público muy grande.

Un ejemplo que corrió como la pólvora por las redes sociales transcurrió durante el pasado año 2015 tras los atentados ocurridos en París en la sede del semanario satírico Charlie Hebdo.

Recordamos que las fuentes oficiales lo catalogaron como un atentado perpetrado por islamistas radicales contra un periódico que ironizaba con imágenes de Mahoma, algo que no sentó muy bien en el mundo árabe. Ante eso dos asaltantes atacaron armados con rifles la sede del medio de comunicación acabando con la vida de 12 personas.

Ante este suceso, algunos usuarios de redes sociales vieron ciertos hechos desconcertantes en este acontecimiento. En primer lugar durante la grabación de la azotea, pueden verse a los supuestos trabajadores atrincherados ante el ataque y curiosamente alguno de ellos va equipado con chaleco antibalas, sin duda una vestimenta poco habitual para ir al trabajo. 

En segundo lugar, se puede apreciar el dramático momento en el que uno de los terroristas mata en el suelo a un policía malherido con un rifle de asalto, como pese al gran calibre del arma, no aparece sangre alguna, ni siquiera una sacudida ante tal disparo.

Por último, los terroristas, llegan en un Citroën C3 modelo de 2015, y poco después la policía supuestamente encuentra el coche con documentos de uno de los terroristas, pero las imágenes no corresponden, ya que se trata del mismo coche pero la versión del año 2015. La diferencia estaría en los retrovisores, el de 2015 los tiene en color plata, mientras que el de 2014 son del color de la carrocería, en este caso negro.
 
Imagen de uno de los multitudinarios actos en recuerdo de las víctimas de Charlie Hebdo

Partiendo de estas polémicas publicaciones, diversas teorías salieron a la luz, desde un intento por desprestigiar a los árabes con el objetivo de culparles de los males de Europa, hasta diversos beneficios para determinados partidos políticos franceses, por norma general los partidos ultraderechistas.

¿Qué queremos decir con esto? no queremos defender esta teoría, ni mucho menos darle audiencia. Simplemente queremos mostrar como una fuente en mayor o menor medida fiable, puede lograr una repercusión mundial si el medio, en este caso las redes sociales, es el adecuado.

Esto establece que hoy en día se han juntado en una misma ecuación dos aspectos que casan muy bien, por un lado esa necesidad de dar conocimiento al mundo de teorías o ideas, y por otro un medio de masas que no tiene necesidad de dar una información contrastada y veraz.

La posibilidad de crear noticias falsas o con ausencia de cotejo, es un tema que preocupa y mucho a algunos profesionales debido a que parece ser algo totalmente fuera de control.  Esto viene motivado por las redes sociales: aquellas herramientas tan poderosas con las que se nos ha dotado, un fácil acceso y una comunidad inconmensurable de seguidores. Si a esto le unimos una forma sutil de plasmar una idea, estaremos hablando de una mezcla potencialmente peligrosa.
 
Interfaz de un teléfono móvil con diversas redes sociales donde compartir información

Actualmente han nacido algunas organizaciones muy ligadas a las nuevas tecnologías para intentar crear un filtro o un control, que para muchos parece algo utópico. Estamos hablando concretamente de la News Integrity Initiative, formada por empresas del nivel de Mozilla, Facebook o la Fundación Ford, las cuales se comprometen a luchar contra las noticias falsas y proponen conseguir un público bien informado.

Para ir concluyendo esta reflexión, vamos a intentar dejar de lado esta cruzada contra la mentira en la red y vamos a centrarnos más bien en otro punto, los objetivos. Con esto pretendemos buscar una respuesta a la pregunta de cuál es la finalidad que existen detrás de estas supuestas conspiraciones.

De esta forma suponemos que más allá de generar polémica o ejercer nuestra libertad de expresión hay una meta o un propósito. Podemos pensar que esto pueda estar motivado por aspectos desde políticos hasta una generación de odio, o quizás encumbrar o destruir la popularidad de personalidades, gobiernos o grupos sociales. Es algo que puede parecer lógico debido a la sencillez que tiene a día de hoy la difusión de una hipótesis.

Este es el motivo por el cual debemos dar a esto una importancia superlativa, ya que recapitulando, tenemos un medio masivo, una facilidad extraordinaria para publicar un contenido y la posibilidad de no verificar dicho contenido. Todo esto supone, o debería de suponer una serie de miedos, por supuesto, más que justificados.

Como siempre, nos gustaría terminar este artículo con una pequeña pregunta que nos estimule a la reflexión sobre lo comentado. ¿Está la información en las redes sociales fuera de control?